Peregrinación de Seglares de Querétaro

San José Sánchez del Río, mártir que amó la Eucaristía y el sacerdocio

Sahuayo Michoacán, 11 de febrero de 2017

Después de varios días de preparativos, de invitaciones, de reflexiones, de oración llegó el momento de la partida, el 11 de febrero de 2017, todavía  celebrando su fiesta, del día 10, fecha de su martirio.

Habíamos estado preparando la peregrinación a Sahuayo, al lugar donde fue llevado a cabo el martirio de Joselito, José Luis Sánchez del Río, que para los Operarios del Reino de Cristo está en la esencia de la llamada de Dios y en el seguimiento como discípulos de nuestro Señor Jesucristo.

Después de cinco horas de camino y viendo la película de La Cristiada, nos encontramos en la parroquia de Santiago Apóstol, lugar donde recibió el bautismo San José Sánchez del Río, donde recibió la confirmación y la primera comunión. Ahí contemplamos la imagen del mártir con las plantas de los pies rasgadas y nos encontramos en el lugar donde están sus restos.

Ahí nos encontramos con José de Jesús, un joven de Sahuayo que nos relató el martirio y lo que los sahuayenses sienten en torno al mártir, siguiendo la procesión hasta el panteón, donde fue sepultado y donde estuvo hasta que se exhumaron sus restos y llevados hasta la parroquia.

Es un momento muy especial encontrarnos en torno a este joven que después de tanto sufrimiento y recibiendo muchas promesas de dinero, de prestigio y de una posible vida llena de privilegios aceptó dar su vida con un grito fuerte: Viva Cristo Rey y viva Santa María de Guadalupe, grito que el padre Enrique va a llevar siempre en su corazón y que lo llevó a entregar su vida como párroco en Tulpetlac y que lleva ese nombre: parroquia de Cristo  Rey y Santa María de Guadalupe, parroquia primogénita de la nueva diócesis de Texcoco.

Posteriormente, regresamos a la Parroquia a celebrar la Santa Misa, donde concelebramos el P. Gerardo Martínez y el P. José Sánchez con la asistencia de nuestros peregrinos y fieles de la Comunidad que nos arroparon con su oración y su cariño, también con la asistencia providencial de la hermana del Padre Marco Guerra: Paty, quien asistió y se unió a la oración de toda la Confraternidad.

En la celebración eucarística recordamos el encuentro del padre Enrique con el niño mártir y valoramos nuestra presencia en Sahuayo como una verdadera comunión con esta Comunidad. Finalmente, pudimos compartir con la familia del Padre Antonio Gómez, nuestro Director General, quienes nos hospedaron y alimentaron, cumpliendo con esas bienaventuranzas que pedimos al Señor se arraigue en sus corazones, que Dios los bendiga.

Compartimos estos momentos porque toda la confraternidad estuvo presente y pedimos por las necesidades de todos los que estamos de algún modo vinculados con esta gran Familia donde, sacerdotes y seglares, vivimos en comunión.

Recordamos que San José Sánchez del Río valoró la Eucaristía en grado máximo, incluso cuando estuvo preso se las ingenió para que le llevaran la Comunión y poder recibir a Jesucristo Sacramentado cada día.

Asimismo, pudimos conocer el gran amor que le tenía al sacerdocio, buscando proteger al sacerdote de las persecuciones. También él esperaba que al terminar esos tiempos, él pudiera ingresar a un seminario.

Él nos enseña a ser fieles siempre, a no desfallecer, porque los peligros son muchos, las tentaciones para abandonar el camino son fuertes, pero él siempre dijo: quiero morir en la raya.

Que San José Sánchez del Río nos ayude a llevar el Reino de Cristo a todos los lugares donde haya un operario, a él le encomendamos nuestro trabajo y pedimos su intercesión para que el Señor nos conceda las gracias necesarias para ser fieles hasta el final, como lo hizo él y también el Padre Enrique, nuestro fundador.

Padre Nuestro, venga a nosotros tu Reino.

Por Cristo, con Él y en Él.

Madre Santísima de Guadalupe, bendice a tus hijos, para que venga a nosotros y por nosotros el Reino de tu Hijo. Amén.

Autor entrada: Webmaster