III JORNADA GUADALUPANA

Seminario CORC Sagrado Corazón y Ntra. Sra. del Rosario
Olías del Rey, Toledo.

III JORNADA GUADALUPANA

     Hemos celebrado, en las instalaciones de nuestro seminario del Sagrado Corazón y Ntra. Sra. del Rosario en Olías del Rey, Toledo, las III  Jornadas Guadalupanas dirigidas por el Pbro. Prisciliano Hernández Chávez CORC. Dichos encuentros han tenido lugar desde el domingo 28 hasta el miércoles 31 de octubre. Como preámbulo a estos días de reunión en torno al misterio de la Tilma de San Juan Diego,  el domingo 28 nos reunamos en el templo parroquial de San Pedro Apóstol, conmemorando el XXVI aniversario luctuoso del Padre Enrique Amezcua Medina, Fundador. En ese encuentro el  Director Espiritual del Seminario, Pbro. Roberto Abeja Cortés, compartía su testimonio acerca de la persona y obra del Padre Fundador de la Confraternidad, una experiencia que iba compartiendo mientras se proyectaban algunas fotografías alusivas al tema. Así mismo se ha instalado en el seminario un tradicional “altar de muertos” en honor del Padre Enrique, donde tendremos la oración por los fieles difuntos de nuestra Confraternidad.

El lunes 29 inaugurábamos propiamente las Jornadas Guadalupanas, haciendo mención de las ediciones anteriores, en las que habían participado el Señor Obispo Auxiliar de Toledo, D. Ángel Fernández Collado; el Director del Instituto Teológico de “San Ildefonso”, D. Francisco María Fernández Jiménez; junto a sacerdotes operarios como el Pbro. José Antonio Hernández Vázquez y el Pbro. Gerardo Robles Colina. En esta ocasión confiábamos la dirección de estos entrañables días al Padre Prisciliano,  Rector del Templo Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús, en Querétaro, Qro. México. El Padre Prisciliano fue ordenado sacerdote en la Basílica de Guadalupe el 15 de agosto de 1977, siendo de la primera generación de seminaristas operarios que llegaban en 1972 al Seminario Conciliar de Toledo, donde tuvo lugar su formación. Ha ejercido como profesor en la Facultad de Filosofía en la Universidad de Querétaro y de Sociología en la Preparatoria de San Javier. También  ha sido profesor en el Seminario Conciliar de Querétaro.  Fue miembro del Centro de Estudios Guadalupanos. Ha colaborado en el  diario diocesano “el Observador” y actualmente  colabora en el diario local “Noticias”.

Las Jornadas han estado estructuradas en tres partes. En primer lugar se ha reflexionado sobre el Contexto Histórico; en segundo lugar, sobre la Lectura Semiótica de la Imagen; en tercer lugar sobre el Templo Vivo y el mensaje de la Virgen del Tepeyac.

Las primeras aportaciones en las jornadas guadalupanas fueron las reflexiones sobre el contexto histórico del acontecimiento guadalupano: el encuentro entre el pueblo mexica y el pueblo español.  Un momento histórico muy importante que supone la fusión de dos culturas, que si por un lado cuenta con dolorosos enfrentamientos por otro lado, en cambio,  cuenta con la esperanza de la evangelización llevada a cabo por los primeros misioneros. El Padre Hernández iba relatando las características del itinerario del pueblo Mexica-Azteca, un pueblo que peregrinaba hacia el nacimiento del Sol. Así mismo se nos explicaban los elementos básicos de los signos, símbolos y gestos peculiares de dicha cultura. Tras ello,  expone la novedad que supone para el pueblo Mexica el encuentro con el pueblo español. Finalmente, se aterriza en un análisis de los personajes principales involucrados en el acontecimiento de las Apariciones: San Juan Diego, Juan Bernardino y Fray Juan de Zumárraga entre otros. En el acercamiento al contexto histórico también se hace mención de los antiguos historiadores así como de aquellos documentos que aportan valiosa información sobre el acontecimiento guadalupano entre ellos  el Códice de Escalada (o de 1548), sin que pudiese faltar  el Nican-Mopohua.

La segunda parte de las jornadas estuvo dedicada a la lectura semiótica de la imagen. Unas descripciones detalladas sobre la misma imagen de la Santísima Virgen, analizando detalladamente el ayate, la proporción áurea en la imagen, las formas, los colores, las figuras humanas que aparecen en los ojos de la Virgen, el significado de las manos de María junto con las manos del ángel, la identificación de las constelaciones estelares presentes en el manto,  al igual que  los sistemas montañosos de la geografía mexicana destacados en el vestido. Ella,  la Mujer Vestida de Sol con la luna a sus pies, tiene presente en su vestir y presentación numerosos símbolos que el pueblo nativo supo descifrar e interpretar. La imagen, por ello, tiene una indudable función pedagógica. Aún así, además de las diferentes referencias con la tradición simbólica mexica, la aparición también ilustra la visión del Apocalipsis en el capítulo 12.

En la última etapa de las Jornadas Guadalupanas, tratando sobre el Templo Vivo y el mensaje de la Virgen del Tepeyac; el Padre Prisciliano exhortaba  al compromiso que todo Operario del Reino de Cristo debe asumir al entrar en contacto con el mensaje del Tepeyac. Todos debemos sentirnos miembros de una familia, de una misma casa, la Iglesia. El momento histórico de la aparición de la Virgen nos enseña a valorar no sólo nuestra identidad cultural y personal sino  que nos invita a la apertura y asimilación de otras realidades culturales. Guadalupe, ser guadalupano, es además de una recomendada devoción;  un modo de vivir, de pensar. Dios se hace presente en medio de su pueblo y nos convoca a edificar un Templo Vivo. La edificación de este Templo Vivo debe ser el eje central de la espiritualidad del Operario del Reino de Cristo. Un templo que no sería nada sin la necesaria conversión personal, una conversión del corazón. El Corazón del hombre es el Templo donde Dios quiere habitar. La cumbre de la mística, es experimentar esta   presencia de Dios: la inhabitación de Dios Trino y Uno. Estas consideraciones conclusivas fueron expuestas por el Padre Hernández Chávez quien a su vez relacionaba el Templo Vivo con la Eucaristía, la vida espiritual, la vida de oración y de gracia.  Es precisamente en la Santísima Virgen María donde hallamos el primer ejemplo de Templo Cristiano.

El Padre Prisciliano ha participado en un programa de radio “Signos de los Tiempos” en la emisora diocesana Santa María de Toledo presentado por Conchi Moreno. Ha impartido también una conferencia en la Parroquia de Santas Perpetua y Felicitas en Madrid organizada por los sacerdotes CORC de las parroquias Madrileñas.

Las Jornadas Guadalupanas en el seminario operario suelen completar el programa de conferencias, con una peregrinación. En esta ocasión hemos peregrinado al Real Monasterio de la Virgen de Guadalupe en Cáceres, el primer viernes de mes, el pasado 2 de Noviembre. Antes de entrar en el templo, pudimos saludar providencialmente al Excmo. Sr. D. Ángel Rubio Castro, Obispo emérito de Segovia. La celebración de la Santa Eucaristía fue presidida por  Fray  Guillermo Cerrato Chamizo, O.F.M. Guardián del Monasterio, a quien agradecemos su hospitalidad. Ya en el camarín de la imagen de la Virgen los seminaristas entonaron el Canto “Acógenos, Madre de Guadalupe, bajo tu hermoso manto protector…”

Agradecemos a Dios por el bien que nos ha hecho el estudio guadalupano, por cuanto nos interpela y compromete, así mismo agradecemos a quienes desinteresadamente han apoyado este evento haciendo posible la presencia del Padre Prisciliano entre nosotros,  pedimos al Señor, por intercesión de la Virgen para que podamos seguir llevando a cabo estas convocatorias en los próximos cursos.

Autor entrada: SGCORC

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *